La trayectoria de Carmen Cabrerizo, la colegiada más veterana del COACM, en una exposición

Con motivo de la celebración del Día Internacional de las Mujeres, el COACM homenajeó la trayectoria vital y profesional de Carmen Cabrerizo, su colegiada más veterana. El momento, servía también para inaugurar una exposición que recorre su obra.

En ella, la arquitecta ha seleccionado una muestra representativa de sus trabajos, empezando por la propia sede de la Demarcación en Cuenca del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla La Mancha, que fue durante unos pocos años estudio de arquitectura y su hogar y el de sus hijos.

La exposición recoge también una serie de intervenciones en planes urbanísticos desarrolladas con un gran respeto por el medio rural, planos para la elaboración del Catálogo de Bienes de Interés Cultural, encargo de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, y estudios sobre tipologías de arquitectura vernácula y tradicional de Cuenca, previos a la redacción del planeamiento, en pueblos como Cañaveras o El Pozuelo. Este aspecto de su trayectoria se une a su constante preocupación en relación al patrimonio, su documentación, estudio, cuidado y puesta en valor, añadiendo una componente que, probablemente, también hunde sus raíces en el pasado soriano: el amor por el paisaje.

La muestra recoge también trabajos representativos de la etapa en la que colaboró con otros colegas, destacando, del año 1975, las viviendas y locales del edificio ‘Vergel’, en la esquina de las calles del General Fanjul y de las Torres, una elegante interpretación del edificio ‘Girasol’ de José Antonio Coderch en Madrid de 1966, en el cual el giro de la ordenación en planta respecto a las alineaciones de fachada permite no solo un óptimo aprovechamiento del espacio sino, además, un plástico juego de quiebros en las fachadas subrayados por la agrupación en vertical de macizos y vanos.

De 1976 es el proyecto de adaptación de una gruta para restaurante, una intervención muy compleja y dibujada de forma fascinante, donde la idea del espacio como vacío resplandece en la contundencia del grafismo y se matiza con el juego de niveles. El proyecto de oficinas para la Caja Rural en la Plaza de la Hispanidad es de 1983 y, en este caso, la referencia culta hay que buscarla en la elegancia de la composición por bandas horizontales de Mendelsohn, con guiño incluido a los volúmenes cilíndricos con los que se articulan la inverosímil, por pequeña, esquina y el principal núcleo de comunicación vertical.

En todos estos proyectos, cuidadosa e intencionadamente escogidos y mostrados en la exposición, se hace evidente, además, el amor por el dibujo como forma específica de conocer, pensar y hacer la arquitectura. Carmen cita a Joaquín Vaquero Turcios, coautor de la Iglesia de El Salvador de Soria (1967-70): “Solo se conoce bien lo que se puede dibujar”.

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