Se ha puesto en marcha el proceso administrativo para ampliar una explotación porcina intensiva ubicada en la pedanía de La Ventosa (Cuenca), con el objetivo de incrementar su capacidad desde las 2.496 hasta las 6.000 plazas de cebo.
De llevarse a cabo esta ampliación, la ratio alcanzaría aproximadamente 58 cerdos por habitante, dado que esta localidad cuenta con una población de 103 personas. El proyecto indica que la instalación opera bajo un sistema de integración, en el que una gran empresa del sector encarga el engorde de los animales a un ganadero particular, quien dispone de las instalaciones y asume la gestión de los residuos generados, especialmente los purines.
Asimismo, se contempla que la explotación funcione con unos 2,4 ciclos de engorde al año, lo que supondría una producción anual cercana a los 14.400 cerdos.
Dos balsas para almacenamiento de purines
En el propio estudio de impacto ambiental se indica que la macrogranja generará 12,9 millones de litros de purines al año, aproximadamente 5 piscinas olímpicas. La ampliación contempla la construcción de una nueva balsa de almacenamiento de purines con capacidad de 2.020 m³, que se sumará a la existente de 2.180 m³.
Estos residuos serán posteriormente aplicados en terrenos agrícolas, lo que conlleva riesgos de contaminación por nitratos en suelos y aguas subterráneas. El municipio de Villas de la Ventosa, donde se ubica La Ventosa, ya registra altos niveles de nitratos. Según los datos del SINAC-Ministerio de Sanidad en la última del analítica 10 de febrero se registraron 36 mg/l de nitratos en el agua del grifo. El límite para que deje de ser potable es 50. El proyecto MCC-Spain del Instituto de Salud Carlos III encontró vínculos entre la ingesta de nitratos y tumores de próstata agresivos, incluso por debajo del límite legal.
El propio documento reconoce la emisión de gases contaminantes como amoniaco, metano, óxidos de nitrógeno y dióxido de carbono, así como la generación de olores derivados tanto de los animales como del almacenamiento y manejo de purines. Estas emisiones están clasificadas dentro de las actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera.
La explotación se abastecerá mediante una captación propia de agua subterránea. La producción anual de cerdos consumirá unos 24 millones de litros de agua al año, casi cinco veces el consumo de los habitantes de La Ventosa, lo que evidencia una elevada demanda hídrica en un entorno rural donde el agua es un recurso limitado.
La instalación se ubica a menos de 3 kilómetros del núcleo de La Ventosa y a distancias similares de otras localidades cercanas como Villarejo del Espartal y Villanueva de Guadamejud, lo que podría suponer afecciones en términos de calidad del aire y olores.
La tramitación está pendiente de envío a información pública y llegado el momento se podrán presentar alegaciones al proyecto en la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha.
Fin de la moratoria
Este es uno de los proyectos que se ha reactivado tras el fin de la moratoria a las macrogranjas porcinas decretado por la Junta de Castilla-La Mancha el 31 de diciembre de 2024. Desde Pueblos Vivos Cuenca insisten en que “el fin de la moratoria no puede significar una vuelta sin control a la expansión de la ganadería industrial”. La organización reclama que se tenga en cuenta “el efecto acumulativo de las explotaciones ya existentes, como la macrogranja avícola a escasos 600 metros del núcleo urbano”, y pide que se evalúe “si este modelo es compatible con la sostenibilidad ambiental y la calidad de vida en el medio rural”.








