Castilla-La Mancha destaca el papel de las profesionales de Enfermería como líderes de iniciativas relacionadas con la calidad de los cuidados

Castilla-La Mancha ha destacado la capacidad de las profesionales de Enfermería de la región para liderar iniciativas relacionadas con la calidad de los cuidados durante la inauguración de la I Jornada de Implantación de la Evidencia Científica para la Excelencia en Cuidados en Castilla-La Mancha que se celebra en Cuenca y que reúne a más de un centenar de profesionales sanitarios de la región en el Museo de Paleontología.

La directora general de Cuidados y Calidad del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), Begoña Fernández, ha sido la encargada de inaugurar este encuentro poniendo en valor el trabajo desarrollado en Castilla-La Mancha para la creación y funcionamiento del Centro regional BPSO para impulsar el Programa de Centros Comprometidos con la Excelencia en Cuidados (CCEC® ) y el Proyecto SUMAMOS Excelencia®. En este sentido, ha indicado que la participación en estos programas ha supuesto para la Comunidad Autónoma un impulso para incorporar, fomentar y desarrollar la cultura de la Práctica Clínica Basada en la Evidencia, así como la oportunidad de formar parte de una red internacional de Centros Comprometidos con la Excelencia en Cuidados.

El Programa Best Practice Spotlight Organization (BPSO®), traducido al español como Programa de CCEC®, es un programa internacional impulsado por la Asociación Profesional de Enfermeras de Ontario (RNAO), en el que participan instituciones sanitarias y académicas de todo el mundo.

Desde febrero del año 2021, el Centro Coordinador del Programa de Centros Comprometidos con la Excelencia en Cuidados en Castilla-La Mancha (Host Regional de CLM) trabaja en la tutorización y coordinación de las Guías de Buenas Prácticas en los centros seleccionados de la región.

En estos programas están participando profesionales sanitarios de distintas unidades de hospitalización y centros de Atención Primaria y residencias sociosanitarias de las Gerencias de las áreas de Salud de Albacete, Hellín, Alcázar de San Juan, Puertollano, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Talavera de la Reina (Toledo).

Implantar y extender por toda Castilla-La Mancha las recomendaciones basadas en la evidencia científica incluidas en las Guías de Buenas Prácticas desarrolladas por la Asociación Profesional de Enfermeras de Ontario (RNAO, por sus siglas en inglés) es el principal objetivo del trabajo que están desarrollando estos grupos, que también se encargan de evaluar el impacto en la mejora de la calidad de los cuidados y en los resultados de salud de los usuarios.

Calidad y seguridad de los cuidados

Según ha explicado la directora general de Cuidados y Calidad, la incorporación a este programa está suponiendo para los profesionales “una mejora en la comunicación y trabajo en equipos multidisciplinares, así como una actualización de conocimiento basados en la evidencia y la disminución de la variabilidad en la práctica clínica” y para los usuarios del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha “una mejora en la calidad y seguridad de los cuidados que reciben”.

En este ámbito, Fernández ha destacado el papel de las enfermeras porque, según ha manifestado,  “ha quedado demostrada su capacidad para liderar iniciativas relacionadas con la calidad de los cuidados, además de fomentar la investigación en su propio marco de conocimientos”.

Precisamente, durante la primera jornada que se celebra en Cuenca se van a exponer las mejoras en los procesos clínicos y los resultados en salud que se han alcanzado en Castilla-La Mancha con la implantación de nueve guías relacionadas con la valoración y manejo del dolor, la prevención de caídas, la atención al paciente con ictus, la obesidad infantil, la lactancia materna, el cuidado del paciente ostomizado, la prevención y manejo de lesiones por presión, el manejo vesical e intestinal y la deshabituación tabáquica.

En este sentido, la directora general ha puesto en valor algunos resultados de la implantación de estas guías como son, por ejemplo, la reducción del dolor intenso en más del 80 por ciento de los pacientes intervenidos quirúrgicamente, que las incidencias de lesiones por presión nosocomiales han descendido un 47 por ciento o que la alimentación de los bebés con lactancia materna exclusiva se cifra en casi un 80 por ciento al alta hospitalaria.

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