La Asociación de Usuarios del AVE denuncia el deterioro de los derechos de los viajeros y exige soluciones

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La Asociación de Usuarios del AVE ha manifestado públicamente su creciente inquietud y descontento ante las incidencias que afectan a cientos de pasajeros que utilizan a diario los servicios AVE y Avant, especialmente para desplazarse a sus lugares de trabajo.

Para estos viajeros, el tren no representa un servicio de lujo, sino una herramienta imprescindible que les permite residir en una ciudad y desarrollar su actividad laboral en otra, facilitar la conciliación familiar y cumplir con sus responsabilidades cotidianas, como recoger a sus hijos o atender a sus familiares. Por ello, cuando el servicio presenta fallos de manera reiterada, la situación trasciende la mera incomodidad y se traduce en dificultades reales que impactan directamente en su día a día.

1.- La eliminación de indemnizaciones por retraso: una carga injusta para el viajero

La reciente negativa a indemnizar determinados retrasos supone un duro golpe para los usuarios.

El Reglamento (UE) 2021/782 permite en determinados casos que las operadoras queden exentas de compensar retrasos cuando existan circunstancias extraordinarias. Sin embargo, lo que no puede ocurrir es que el viajero termine pagando siempre las consecuencias.

Los usuarios no tenemos responsabilidad alguna en decisiones técnicas o de infraestructura adoptadas por ADIF. Nosotros compramos un servicio concreto, con una duración y una hora de llegada determinadas.

Si hay desacuerdos entre entidades o problemas estructurales, deben resolverse sin trasladar el perjuicio a quien paga el billete. La puntualidad no es un extra: es la base del transporte de alta velocidad.

2.- Retrasos continuos que afectan directamente a la conciliación

Los retrasos ya no son hechos aislados. Se han convertido en una incertidumbre diaria.

Detrás de cada retraso hay trabajadores que llegan tarde y tienen que dar explicaciones, horas que no se recuperan, citas médicas perdidas, hijos esperando en colegios o familiares que dependen de nosotros.

Muchos usuarios han tenido que buscar alternativas: coche compartido, alquiler, incluso alojamiento puntual para no poner en riesgo su empleo. Esto supone un sobrecoste económico y un desgaste emocional que no debería normalizarse.

La movilidad laboral no puede sostenerse sobre la incertidumbre permanente.

3.- Supresión del billete de Cercanías incluido en el abono Avant

Desde el 27 de enero, el billete de Cercanías dejó de estar incluido con el abono Avant.

Esta decisión ha supuesto un incremento directo en el gasto mensual de muchos trabajadores, sin previo aviso suficiente y sin una explicación clara.

Para quienes enlazan varios medios de transporte cada día, esta medida rompe la lógica del viaje integrado y encarece el derecho a trabajar en otra ciudad. Es necesaria una adecuada colaboración entre administraciones.

4.- Restricciones que dejan al viajero sin margen ante imprevistos

En los últimos meses se ha endurecido la política de anulación y formalización de billetes:

  • No se puede anular con menos de una hora de antelación.
  • No se pueden formalizar trenes que salgan dentro de un margen amplio posterior (en el caso de Cuenca, hasta 180 minutos).

La realidad es sencilla: si tu Cercanías se retrasa, si hay un accidente de tráfico o una avería en el metro, pierdes el tren, y ya no puedes anularlo.

En los últimos trenes del día, esto puede significar no llegar a casa. Literalmente.

Estas restricciones no tienen en cuenta la realidad de los desplazamientos intermodales ni la vida cotidiana de los viajeros.

5.- Problemas en la formalización en el primer tren lanzadera a Madrid

Al intentar reservar el tren lanzadera Albacete-Cuenca-Madrid-Toledo, que pasa por la capital conquense a las 06:15, en el primer lunes de marzo y en adelante, la aplicación oficial de Renfe venía mostrando el siguiente mensaje “Tren completo, sin plazas disponibles en este horario”, algo difícil de entender tratándose de un servicio pensado precisamente para los viajeros habituales y de un tren que no va lleno.

Aunque desde el 19 de febrero ya vuelve a ser posible formalizar estos billetes, la solución llega tarde para muchos usuarios. Los viajeros que utilizan el tren a diario necesitan poder organizar sus desplazamientos con suficiente antelación para planificar su jornada laboral, sus conexiones y su vida familiar.

La posibilidad de formalizar con muy poca antelación genera incertidumbre y dificulta una organización normal del día a día. Para quienes dependen de este primer tren para llegar a tiempo a su trabajo, la previsibilidad del sistema no es un detalle menor: es una necesidad básica para poder planificar su vida cotidiana con tranquilidad.

Asociación de Usuarios AVE de Cuenca

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