MAS no descarta «medidas especiales» en municipios de Corredor del Henares a los que abastece si sigue sin llover

José Salinas, presidente de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS), de la que se abastecen gran parte de los municipios del Corredor del Henares –incluida Guadalajara capital y Alcalá de Henares (Madrid)–, ha advertido nada más iniciarse el nuevo año hidrológico que, «si continúa sin llover o lo hace de manera escasa», es posible que haya que adoptar medidas especiales a comienzos de 2023.

Aunque las lluvias caídas en la primavera «han sujetado» el embalse de Beleña hasta fin de año pese a la preocupante sequía, según los datos de los técnicos de la MAS, el año hidrológico –que se extiende desde el 1 de octubre de 2021 hasta el 30 de septiembre de 2022–, ha sido «inestable, pero no del todo negativo», en la sub cuenca del río Henares, por donde transcurre el río Sorbe, según ha señalado el órgano mancomunado en nota de prensa.

El embalse cuenta con una cantidad de agua almacenada próxima al 50% de su capacidad, pero con 2,5 hectómetros cúbicos menos que cuando comenzó el año hidrológico. Y los seis primeros meses de 2021, que se corresponden con el otoño y el invierno, fueron más secos que los años anteriores, y aunque no se llegó a rozar el nivel de pre alerta, en el mes de marzo estuvo muy cerca.

Aunque luego sí cayeron lluvias, el hecho de que desde el mes de junio no haya vuelto a llover en la zona es lo que despierta temores e incertidumbres de cara a los próximos meses en la Mancomunidad.

«El día 1 de julio de este año, Beleña estaba al 80% de su capacidad, hoy se «sujeta», pero no llegamos al 50% y lo peor es que las previsiones de futuro no son buenas», ha indicado el presidente de la MAS.

Aunque en estos momentos hay casi el doble de agua de la exigida para fijar el estado de pre alerta, los malos augurios de las predicciones meteorológicas han obligado a la MAS a trasladar un mensaje de concienciación basado en el consumo responsable.

«Basta con mirar la situación de los embalses en el resto de la cuenca del Tajo y en otras cuencas cercanas, donde algunos municipios ya se han visto obligados a restringir consumos, para darnos cuenta de que tenemos que acostumbrarnos de manera permanente a mirar con lupa cada gota de agua que gastamos y practicar y exigir un consumo responsable, tanto en nuestras casas como en nuestro lugar de trabajo», ha afirmado.

Precisamente, para aprovechar el agua, desde la Mancomunidad centran ahora sus tareas en la vigilancia de las conducciones para la detección de fugas, el mantenimiento de las tuberías y la modernización del transporte de agua, que se ha visto reforzado recientemente con un Plan de Detección de Fugas dentro de los municipios mancomunados, en la red de baja.

Sin embargo, para Salinas esto no es suficiente, convencido de que la crisis del agua es un problema que no solo afecta a la mancomunidad como institución, ni a los ayuntamientos que la componen, sino a todos los ciudadanos porque, «de esta crisis, será imposible salir sin que todos, uno por uno, en cada casa y en cada puesto de trabajo, los 365 días del año, arrimemos el hombro».

El presidente de la MAS recuerda que es importante hacer caso de las recomendaciones que se lanzan en las campañas de concienciación.

En cuanto al consumo de agua de los 13 municipios mancomunados, según la nota de prensa remitida por este órgano, sumando las dos mancomunidades adheridas (La Campiña y la Muela), a 30 de septiembre de 2022, ha sido muy similar al consumo del año anterior, si acaso un ligero aumento de apenas un 2%, que ha sido especialmente significativo en agosto debido a las altas temperaturas.

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