El Bosque de Acero de Cuenca tendrá otra oportunidad tras 12 años sin uso y más de 7,5 millones invertidos

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha avanzado que tiene la intención de dar «una solución» al Bosque de Acero de Cuenca dándole «otro enfoque»; un espacio expositivo inaugurado en mayo de 2010 tras más de 7,5 millones de inversión y que salvo contadas ocasiones no ha tenido ningún uso útil para la ciudad.

Durante un acto en la capital conquense, García-Page ha asegurado de este modo que esta obra, que fue «bien intencionada» pese a todo, «tendrá actividad, no tardando», ya que se le quiere dar «un enfoque de oportunidad».

«Convertir los problemas en oportunidades es algo extraordinario y útil. Lo haremos, y lo vamos a hacer aportando lo que está en nuestra mano», ha aseverado.

DOCE AÑOS DE INUTILIDAD

Con un espacio cercano a los 3.000 metros cuadrados de superficie total interior y exterior, la idea inicial es que contara incluso con un restaurante con salón de 195 metros cuadrados y 60 metros de cocina que se complementaba con una primera planta con un espacio polivalente de 345 metros asociada a usos expositivos y de restauración.

El proyecto corrió a cargo del Estudio Moneo-Brock y fue construido por Acciona, y en su día se llegó a anunciar una mejora de los espacios públicos del entorno, incluso un carril bici para unirse con la Roda Oeste.

En la web del estudio de arquitectos figura como explicación de esta obra que se trata del «punto clave de la propuesta paisajística y arquitectónica», ocupando un solar delimitado por los ríos Júcar y Moscas, y nacía con la intención de recuperar «este paraje natural abandonado y crear un lugar de ocio».

«Su ubicación, en el vértice del solar, está intrínsecamente relacionada con el desarrollo de su volumetría. Este proyecto de arquitectyra contemporánea actúa como filtro entre el parque y la ciudad, difuminando la periferia urbana en el pasiaje natural y convirtiéndose en una escenografía para las actividades del parque y una infraestructura urbana necesaria», reza la sinopsis del proyecto.

Igualmente, según este relato de intenciones, se aseguraba que se ofrece «como entrada principal al parque, donde se albergarán actividades como un mercadillo semanal, y la feria y fiestas que se celebran en el mes de agosto».

Todo ello con 23 módulos «iguales e inversos, que juntos forman una malla estructural», con un diseño «de forma arbórea de pentágono irregular compuesto de acero y vidrio, con fuste de cuatro brazos».

«El resultado final se asemeja a un bosque en su interior, pero a un fragmento mineral en su exterior. El conjunto ofrece una composición compleja, un bosque de acero capaz de adaptarse a las particularidades de su ubicación», indican.

Finaliza la explicación asegurando que se trata de un espacio «desde donde disfrutar del parque, protegido de las inclemencias del tiempo, pero en contacto en todo momento con las vistas del entorno natural».

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