El Obispo de Córdoba y la Orden de San Juan de Dios clausuran el proceso de beatificación del Hermano Bonifacio Bonillo.

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, y Amador Fernández, superior provincial de España de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, han presidido el acto jurídico y la eucaristía de clausura del proceso de beatificación y canonización en su fase diocesana de Bonifacio Bonillo Fernández, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y nacido en Cañaveruelas (Cuenca).

Tras iniciarse en la Diócesis de Córdoba esta causa de beatificación por vida y virtudes de la mano de una comisión delegada creada el pasado mes de diciembre y comenzar la investigación jurídica diocesana con la recogida de las pruebas que avalen la veracidad en la existencia de la fama de vida y virtudes y de signos atribuida al Hermano Bonifacio, se pone fin a la fase diocesana para iniciar la fase romana de esta causa de beatificación y canonización, según informa el Obispado de Córdoba en una nota de prensa.

Durante la fase diocesana nunca se ha juzgado sobre la existencia de la fama de santidad, que competerá a partir de ahora al Dicasterio de las Causas de los Santos en Roma, comenzando así la fase romana de esta causa de beatificación y canonización.

La apertura de esta causa el pasado año buscaba, según el propio obispo, Demetrio Fernández, «destacar la labor de este religioso que sigue viva y que continúa a través de la obra social que lleva su nombre y que atiende cada mes a unas quinientas familias en situación de vulnerabilidad».

Igualmente, los Hermanos de San Juan de Dios expresaron su alegría por la apertura de la causa de beatificación del Hermano Bonifacio poniendo de manifiesto que «fue un destacado limosnero y verdadero hombre de Dios, amor sin fronteras, servidor de los enfermos y de los niños desvalidos», detalló el vicepostulador de la causa de beatificación, José Ramón Pérez Acosta.

Fue el pasado 17 y 18 de febrero cuando los obispos del sur de España dieron el visto bueno al inicio de esta causa, considerando que su vida ejemplar servirá de estímulo en la fe para muchos fieles de la Diócesis de Córdoba y de la Iglesia universal.

ALEGRÍA Y GOZO EN LA ORDEN DE SAN JUAN DE DIOS

Para los Hermanos de San Juan de Dios es una alegría este paso más en la causa de beatificación y canonización del Hermano Bonifacio. La fama de santidad de este hermano de la Orden de San Juan de Dios sorprende todos los días, pues son muchas las personas que viven emocionadas con el recuerdo del Hermano Bonifacio, quien pidió limosna en Córdoba, Sevilla, Jaén, Granada, Cáceres o Badajoz, entre otros lugares, como hermano limosnero que fue.

El Hermano Bonifacio Bonillo nació en Cañaveruelas (Cuenca), el 14 de mayo de 1899. Inició su camino en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en 1924, año en que ingresó como aspirante en el Sanatorio Psiquiátrico de Ciempozuelos. Dos años después emitió sus votos temporales y el 3 de junio de 1929 hizo la profesión solemne en la Iglesia del Asilo San José de Carabanchel Alto (Madrid).

El 5 de mayo de 1935 fue destinado al Hogar y Clínica San Rafael de Córdoba (actual Hospital de San Juan de Dios) con la tarea que desempeñó hasta su fallecimiento: ejercer de limosnero para sostener la atención y acogida de niños con polio y otras enfermedades óseas. Esta labor, que realizó durante 43 años, lo convirtió en un personaje cercano y muy querido entre los cordobeses, donde cariñosamente lo apodaban ‘Fray Garbanzo’.

El 10 de diciembre de 1972 le fue concedida la Gran Cruz de Beneficencia. Falleció el 11 de septiembre de 1978 en Córdoba y sus restos fueron trasladados en 1999 a la Capilla del Hospital San Juan de Dios de esta ciudad, donde descansan en la actualidad.

Su labor sigue viva pues el Hospital cordobés continúa su misión solidaria a través de la Obra Social que lleva su nombre y que atiende cada mes a unas 500 familias en situación de vulnerabilidad.

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